Qué indicadores debe mostrar un dashboard de operaciones mina (y cuáles sobran)
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Casi toda operación minera tiene tableros. Muy pocas los miran a diario. La diferencia entre uno y otro caso rara vez es la herramienta: es que el tablero fue diseñado para impresionar en una presentación y no para responder la pregunta que alguien se hace a las seis de la mañana.
La regla que ordena todo: un tablero, un destinatario, una decisión
Un dashboard sirve cuando quien lo abre sabe qué va a hacer con lo que ve. Si el mismo tablero intenta servir al jefe de guardia, al superintendente y al gerente general, no sirve a ninguno: el primero necesita detalle por labor, el último necesita tendencia y desvío contra plan.
Conviene definir explícitamente, antes de diseñar nada: quién lo abre, en qué momento del día y qué decisión toma después de mirarlo.
Por nivel: qué mostrar
Jefe de guardia y supervisión de campo
Horizonte: el turno actual y el anterior. Necesita detalle operativo y velocidad, no análisis.
- Avance y producción del turno contra lo programado, por labor o zona.
- Estado y disponibilidad de equipos: qué está operativo, qué en mantenimiento, qué esperando.
- Demoras del turno con su causa, ordenadas por impacto en tiempo.
- Pendientes que heredó del turno anterior.
Superintendencia
Horizonte: la semana y el mes en curso. Necesita ver desvíos y sus causas, no eventos aislados.
- Cumplimiento del plan acumulado del mes y proyección a fin de mes.
- Utilización efectiva de la flota o de los equipos principales.
- Ciclo promedio y dónde se concentra la pérdida de tiempo.
- Comparación entre zonas, guardias o contratistas: dónde está la brecha.
Gerencia
Horizonte: mes, trimestre y año. Necesita tendencia y excepción, en pocas cifras.
- Producción contra plan, con la proyección y el riesgo de no cumplirlo.
- Costo unitario y su evolución.
- Indicadores de seguridad y de cumplimiento ambiental.
- Las dos o tres desviaciones que requieren una decisión suya, señaladas explícitamente.
Lo que suele sobrar
- Indicadores que nadie puede accionar. Si ver el número no cambia ninguna conducta, ocupa espacio sin aportar.
- Gráficos decorativos: medidores tipo velocímetro, tortas con doce categorías, mapas de calor sin escala clara.
- Métricas duplicadas con nombres distintos según el área. Genera discusiones sobre cuál es la buena en vez de sobre qué hacer.
- Datos con más retraso que el ciclo de decisión. Un indicador de ayer sirve; el de la semana pasada, para decidir hoy, no.
- Precisión falsa: tres decimales sobre un dato que se capturó a mano y redondeado.
Tres detalles que deciden si el tablero se usa
- Mostrar siempre la referencia. Un número sin plan, sin meta o sin período anterior no permite juzgar nada. «1 850 t» no dice si el día fue bueno; «1 850 t contra un plan de 2 000» sí.
- Hacer visible la calidad del dato. Si un indicador se alimenta de un parte que aún no se cierra, decirlo. La confianza en el tablero se pierde una sola vez.
- Permitir bajar al detalle. Quien ve un desvío quiere saber inmediatamente de dónde viene. Un tablero sin ese camino obliga a pedir el Excel, y ahí muere.
Cómo saber si el tablero funciona
El indicador definitivo no es técnico: es si en la reunión operativa la gente mira la pantalla o mira su propio Excel. Mientras cada área llegue con sus cifras, el tablero no está resolviendo el problema de fondo, que casi nunca es de visualización sino de confianza en el dato que lo alimenta.
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